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viernes, 27 de febrero de 2015

La textura en el colegio.


La Educación Musical debe ser un espacio para el placer, el disfrute personal, la autogestión y el trabajo grupal que implique un puente entre la calle y la escuela. ¿Tiene sentido hablar de textura y forma durante la Educación Primaria? Nuestra tradición académica pudiera traernos a la mente las cargadas texturas creadas con contrapuntos imitativos de la Edad Media y del Renacimiento, así como los análisis formales de miles de sonatas y sinfonías. Sin embargo, ni todas las texturas usan contrapunto – ni todo el Renacimiento usa contrapuntos imitativos- , ni todas las formas se reducen a la forma sonata.
Actualmente, una de las texturas más común es la monodia acompañada presente en gran parte de la llamada música ligera – precisamente, ligera por el tipo de textura. Heavy, rap, pop, reggae, rock, blues o jazz se basan en esta textura y, generalmente, en variaciones de un forma concreta - alternancia de copla y estribillo. No son pocas las excepciones que demuestran lo contrario: desde bandas de rock progresivo influenciadas por las vanguardias del siglo XX a arreglos decimonónicos sobre las múltiples baladas comerciales que escuchamos a diario en la radio. Aprender a aproximarse a las diferentes texturas y formas que conforman la música de uso del alumnado.
A pesar de ser un libro antiguo, Cómo escuchar la música (1939) de Aaron Copland nos da una visión clásica de textura y forma. No es de extrañar que sobre dicho libro aprendamos las bases de la tradición académica y, mediante nuestra propia observación y una bibliografía más actualizada, ampliemos dichas bases acercándolas a la realidad del alumnado.

  La textura.

El Diccionario Harvard de música define textura como “el modelo general de sonido creado por los elemento de una obra o pasaje” (2006:1016). Estos elementos sonoros se combinan entre sí según diferentes procedimientos compositivos respondiendo a las diferentes necesidades estéticas y deseos del compositor. Aunque históricamente hay algunas preferencias texturales, éstas se pueden explicar por la ausencia y avances de un sistema de notación. En el caso de occidente, nuestro sistema de notación permite representar medida temporal y altura sonora. La combinación de estos parámetros para la creación de melodías y la posterior combinación de dichas melodías irá ligada al desarrollo textural occidental.
Aunque nos centraremos en el concepto occidental de textura, es impreciso pensar que la textura adquiere variedad únicamente por procedimientos escritos: el faburden renacentista inglés solía improvisarse, mientras que en las polifonías populares de los Balcanes y del Cáucaso o la polifonía tradicional del África subsahariana es especialmente importante la transmisión oral – caracterizándose algunas de estas polifonías por usar diferentes sistemas de afinación basados en quintas justas o microtonos.

Tipos de textura.

Atendiendo a la historia de la música occidental, se puede afirmar que “hay tres especies de textura musical: la monofónica, la homofónica y la polifónica.”(Copland, 1939:104)
 La textura monofónica es aquella en que escuchamos una línea melódica sin acompañamiento. Como ejemplo estándar se hace referencia al canto gregoriano predominante en Europa durante la Edad Media, si bien es cierto que se usaron texturas monofónicas durante la Grecia clásica. Aún en la actualidad encontramos piezas a cappella o sonatas con un solo instrumento que usan la monofonía como recurso compositivo - piezas para flauta o cuerda frotada en los siglos SXIII a XX y, más recientemente para saxofón solo. En las culturas orientales, según Copland – china o hindú-, se usan líneas melódicas monofónicas que, “ aparte de un acompañamiento de percusión rítmicamente complicado, son [es] de una extraordinaria finura y sutileza y hacen uso de cuartos de tono y otros pequeños intervalos”. (1939:104). Conviene no reducir el concepto de música "monofónica" al canto gregoriano, pues es mucho más diverso y actual. 
                                                  Este es un ejemplo de textura monofónica.
                                     Pero esto también es un ejemplo de música cantada monofónica,
                                                                        en este caso acompañada de palmas.
                                  Finalmente, este es un ejemplo de música monofónica, pero no cantada.

Es posible hablar de un tipo de textura monofónica algo diferente, la heterofonía, definida como “la exposición simultánea, especialmente en la interpretación improvisada, de dos o más versiones diferentes de lo que es esencialmente la misma melodía” (Randel, 2006:506). La heterofonía puede entenderse como una monodia doblada por un instrumento que la varía u ornamenta. Aunque actualmente, siguiendo a Copland, se adjudica fundamentalmente a músicas orientales, nada descarta que la música profana medieval en Europa no usase este procedimiento.
La textura homofónica “consiste en una línea melódica principal y un acompañamiento de acordes.” (Copland, 1939:104). Copland realiza esta definición en oposición a uso de contrapunto para hacer avanzar los acordes, basándose en una armonía vertical que nace en la ópera italiana del primer Barroco. Se trata de una melodía monofónica acompañada por acordes verticales, claro que la melodía puede estar interpretada por varios instrumentos o incluso existir un pequeño contrapunto entre los silencios de la melodía superior – como dando continuidad a la melodía. Lo importante es que la sensación de acompañamiento acórdico permita que predomine una melodía principal. Aunque son varios los ejemplos históricos, se puede encontrar monodia acompañada en gran cantidad de música ligera – jazz, pop, rock, etc.- en que un cantante o solista intrumental realiza la melodía y la banda acompaña rítmicamente. Por otra parte, el Diccionario Harvard de Música (Randel, 2006:516) da una segunda acepción para homofonía: “El término puede referirse a diversas texturas de melodía-más-acompañamiento, así como a una textura que recibe el nombre de homorrítmica, en la que todas las voces se mueven con un ritmo idéntico o muy semejante”. Copland entiende este tipo de textura dentro del contrapunto polifónico, diferenciándolo de otro tipo de polifonía únicamente por ser homorrítmico pero incluyéndolo en tanto su composición obedece al puntum-contra-puntum originario de la polifonía medieval. 
La polifonía o contrapunto es, en consecuencia, aquella en que las melodías funcionan de forma independiente y juntas dan sentido a la armonía. Para Copland (1939:107) “La música escrita polifónicamente exige mucho de la atención del oyente, porque se mueve según hebras melódicas separadas e independientes que, juntas, forman armonías”. La dificultad estriba en nuestros hábitos de escucha verticales, frente a un contrapunto que se entiende en el tiempo, es decir, horizontalmente sobre la partitura. Esta definición incluye contrapuntos homorrítmicos – anteriormente mencionados en la homofonía- más fáciles de escuchar, contrapuntos isorrítmicos que utilizan diferentes procedimientos compositivos. La primera polifonía europea conservada, según un reciente descubrimiento en Inglaterra, data del siglo X, y pertenece a los llamados organa, sin emabrgo, no es patrimonio exclusivo de la música antigua ya que compositores como Stravinsky o Hindemith han compuesto pasajes polifónicos de extremada belleza. Sobre cuantas voces se pueden percibir simultáneamente no hay acuerdo, aunque tres o cuatro voces es la media. Existen composiciones a más voces, pero algunos compositores las han criticado como poco naturales y demasiado intelectuales. Es importante saber que el ámbito y el timbre de las voces ayudarán a su percepción cuanto más diferenciados ya que, aunque no trabajemos más de tres voces polifónicas en Educación Primaria – por no parecernos aplicable a la vida musical real del alumnado- es importante a la hora de elegir el repertorio.
Estas texturas pueden aparecer mezcladas en una misma pieza, con o sin transición, o bien no variar en toda la obra. Sin embargo, aprender a escuchar diferentes texturas - es decir, aprender a realizar diferentes escuchas- permite adquirir una visión más amplia de la oferta musical y desarrollar un mayor juicio auditivo.

La textura en la instrumentación de canciones escolares.

Definimos instrumentación como “la combinación concreta de los instrumentos utilizados en una pieza o el carácter de su utilización” (Randel, 2006:536), esto es, la combinación de instrumentos dentro de una obra teniendo en cuenta su timbre y características sonoras y organológicas. De igual manera, antes de interpretar una pieza homofónica o polifónica con diferentes instrumentos es conveniente haber practicado con ellos al unísono, para adquirir las habilidades técnicas psicomotrices adecuadas a cada instrumento.
Organológicamente es importante conocer las características sonoras para el reparto de voces en las diferentes texturas. Por ejemplo, si la pieza es cantada, tendremos que adaptar la textura a las posibilidades de canto medias de la clase, generalmente prefiriendo piezas homorrítmicas o polifonías en forma de canon. Instrumentalmente, cada instrumento se encargará de una u otra voz en función a sus características sonoras: la flauta dulce para las melodías, aunque pudiendo implementarse su uso en secuencias de acordes a modo de bordón o arpegios simples, dependiendo de la habilidad del alumnado; los instrumentos Orff de percusión con altura determinada realizarán generalmente bordones, notas pedales y ostinatos, correspondiendo a los metalófonos aquellas notas de mayor duración ya que aguantan más tiempo el sonido (blancas y redondas), a los xilófonos aquellas notas de duración media ya que su sonido se extingue antes (negras y corcheas), y a los carrillones aquella figuraciones que incluyan negras, corcheas y semicorcheas, pudiendo en ocasiones doblar la melodía principal o encargarse de ella.
Comenzar trabajando una textura monofónica – es decir, al unísono- con diferentes instrumentos permite que el alumnado se habitúe a la interpretación grupal. Hemos de excluir la percusión corporal por permitir sólo el trabajo rítmico y no melódico, sin embargo, conviene trabajar sobre el cuerpo cualquier actividad rítmica al unísono previa a la interpretación melódica. Por tanto, con independencia de que trabajemos sobre una u otra textura, el ritmo de la instrumentación tiene que ser claro y no emborronar la melodía principal. Por ello, un acompañamiento rítmico – sin armonía- basado en la percusión corporal y en la pequeña percusión, primero homorrítmico y después polirrítmico, debe preceder a la instrumentación propiamente dicha, de manera que el alumnado metabolice previamente diferentes planos de escucha, antes de añadir el elemento armónico y melódico armónico.
Exceptuando la actividad que se pretenda lograr efectos especiales, se preferirá siempre la música clara y sencilla. En el aula de música esto se conseguirá mediante monodia acompañada o homofonía en su primera acepción. Para crear estas texturas homofónicas necesitamos una melodía principal que, generalmente, interpretará la voz o la flauta dulce, y un acompañamiento armónico interpretado por los instrumentos de placas utilizando tres procedimientos esenciales: el ostinato, el bordón y la nota pedal. Es posible que el acompañamiento lo haga el docente – usando un teclado o una guitarra-, pero esta práctica debería reducirse a los primeros pasos para acercar auditivamente la textura homofónica al alumnado, posteriormente es preferible que el propio alumnado realice su acompañamiento.
Sin embargo, no se obviará la polifonía, esencialmente mediante la inclusión del canon, ya que la polifonía forma parte de nuestra cultura y, siguiendo Hemsy de Gainza, uno de los fundamentos de la educación musical es “preservar la cultura, rastreando en el pasado las esencias vivas y rescatables de ese mismo hombre que hoy le preocupa.” En los últimos cursos de Educación Primaria, cuando se tenga cierto dominio interpretativo con los instrumentos de placa, se podrán realizar acompañamientos que incluyan arreglos polifónicos, pero desde tercer o cuarto curso se pueden realizar dúos y tríos cantados y/o con flauta dulce, generalmente con polifonías acordicas homorrítmicas, dependiendo del dominio del grupo con el que trabajamos.

Recursos para trabajar la textura.
La textura homofónica no supone demasiado problema auditivo respecto a la melodía superior, sin embargo, para focalizar la atención en aquellas audiciones cuya progresión acórdica de acompañamiento necesitemos trabajar recurriremos a representaciones visuales. La mejor forma de combinar melodía y acompañamiento acordico en un gráfico es mediante musicogramas elaborados previamente. Como sugiere Riu (2000:31) “empezamos con musicogramas sencillos de pocos fragmentos y con una duración adecuada del tiempo de audición para no cansar a los niños”. Posteriormente incluiremos musicogramas más complejos que permitan reflejar texturas polifónicas.
Las texturas polifónicas pueden suponer un problema durante la audición, pero también durante la interpretación. Interpretativamente suele utilizarse el canon a unísono (Frère Jacques, London's burning) ya que permite el canto coral, primero, de forma monódica y, posteriormente, polifónica a dos, tres o cuatro voces, dependiendo del curso en que estemos – a mayor experiencia, mayor independencia y más pequeños los grupos del coro.
Auditivamente, las audiciones polifónicas seleccionadas exigirán al docente rigurosidad. Aquellas piezas, por ejemplo, en contrapunto imitativo en que las diferentes voces entren marcando claramente la melodía imitada serán más adecuadas que polifonías homorrítmicas en que todas las voces tienen igual importancia. En ambos casos un mayor contraste tímbrico permitirá diferencia las voces mediante diferencias sonora más empíricas. Es de gran ayuda, además, trabajar previamente la polifonía mediante propuestas abiertas que permitan vivenciar el concepto abstracto de polifonía. Por ejemplo, si pedimos a los alumnos que distingan el timbre de la voz de un determinado alumno entre un grupo que leen textos diferentes.

Bibliografía. 
Copland, A. (1939) Cómo escuchar la música. México: Breviarios. [Edición aumentada 2008]
Gordon, E. (1980) Learning Sequences in Music: A Contemporary Music Learning Theory. Chicago: G.I.A. Publications.

Hemsy de Gainza, V. (1977). Fundamentos, materiales y técnicas de la educación musical. Buenos Aires: Melos. (edc. 2010) 
Hemsy de Gainza, V. (2002). Pedagogía musical: Dos décadas de pensamiento y acción educativa. Buenos Aires: Lumen.

Randel, D. (ed.) (2006). Diccionario Harvard de música. Madrid: Alianza Diccionarios.

Riu, N. (2000). El lenguaje musical. Propuestas didácticas para los tres ciclos de Primaria. Barcelona: Grupo Editorial Ceac, S.A.

Zorrillo Pallavicino, A. (2008). Juego musical y aprendizaje. Estimulación del desarrolllo y la creatividad infantil. Sevilla: Editorial MAD, SL.



jueves, 5 de febrero de 2015

Aproximación al concepto de tonalidad en Edwin Gordon.


Partir de la oralidad del alumno, de aquello que le es significativo pues lo ha extraído previamente del ambiente, debiera ser base de todo proceso educativo. La propia historia de la notación sigue este proceso y no sería aventurado asegurar que la tonalidad es consecuencia de la notación – los diferentes grados y sus funciones se asientan como consecuencia estética pero también técnica.

La música tonal es tan relevante en nuestra sociedad que nuestro oído la asimila como lengua materna. Esto provoca que el resto de organizaciones musicales se engloben en un grupo opuesto: música no tonal, o siguiendo los planteamientos del pedagogo Edwin Gordon – autor que seguiremos- , música multitonal o pantonal. Usaremos el término pantonal aunque el autor ya nos advertía de su sinonímia (Gordon, 1980:157): “lamentablemente, no estaba familiarizado con el termino pantonal antes de acuñar multitonal. Aunque las dos palabras son sinónimas, creo que el término de Schoenberg tiene más atractivo”. Incluimos en este grupo la música modal anterior al Barroco y las organizaciones no tonales creadas durante el siglo XX y XXI – dodecafonismo, espectralismo, escalas de tonos enteros, pentatónicas, y octatóncias, etc. 

No obstante, durante la Educación Primaria, es preciso hacer hincapié en el reconocimiento de la tonalidad
Es necesario sentido de la tonalidad en la preparación básica, no sólo para el disfrute musical, sino también para la alfabetización musical. Sin un sentido de la tonalidad, eludiríamos la comprensión de la música occidental. Además, sin una comprensión de la música de, o como base para, la propia cultura, no llegaríamos a estar interesados en entender música de otras culturas. La falta de audition también restringe nuestra comprensión de la repetición, la secuencia, la modulación y la forma de diversos tipos de música” (Gordon, 1980:173)

Modalidad (tonality).

Tradicionalmente se define modalidad como “un sistema musical basado en la utilización de un modo o modos, en contraposición especialmente a tonalidad; también una cualidad de una obra que es atribuible a su utilización de un modo específico” (Randel, 2006:660). 
 
En su primera acepción, sin embargo, hace referencia a la organización horizontal de tonos y semitonos sin que exista una estructura interna funcional. Durante la Edad Media se estableció, no obstante, una nota finalis y unas notas repercutio -generalmente la quinta o la tercera mayor o menor- que dotaban de una personalidad característica al modo ya que no se utilizaban alteraciones. El uso de la modalidad, que desapareció entre el Barroco y el Romanticismo, volvió a popularizarse desde el siglo XX aunque sufriendo mucha influencia de la tonalidad. Llamaremos a esta música, música modal. Como recuerda Gordon (1980:157):
Aunque la intención deliberada de un compositor sea escribir musica sin tonalidad, un oyente con sentido de la tonalidad está dando significado a la música probablemente imponiendo tonalidades subjetivas. Un compositor sólo controla de forma limitada la audiation del oyente. Quien da significado a la música es, en última instancia, el oyente. 
 
Podría decirse que una audiation puramente modal – si existió alguna vez, como es probable-, es imposible de recuperar. 
 
En su segunda acepción, hace referencia a lo que Gordon traduce como tonality. Para la mayoría de músicos formados en España durante los últimos cuarenta años, tonalidad denota – como veremos en el próximo epígrafe- relaciones tonales y un centro de reposo con altura absoluta que actúa como tónica. Así decimos que una tonalidad está en Do – su centro de reposo con altura absoluta es Do- y sus relaciones tonales giran en torno a Do. Ahora bien, estas relaciones tonales las definimos modalmente, ya que hablamos de Do mayor o Do menor. A este uso del término modalidad es al que Gordon llama tonality (en adelante , modalidad en oposición a modal). Para Gordon, en consecuencia, existen ocho modalidades en nuestra música actual.

Modo/Nº Nota
1
2
3
4
5
6
7
8
Esquema tonos y semitonos
Jónico o mayor
Do
Re
Mi
Fa
Sol
La
Si
Do
T-T-S-T-T-T-S
Dórico
Re
Mi
Fa
Sol
La
Si
Do
Re
T-S-T-T-T-S-T
Frigio
Mi
Fa
Sol
La
Si
Do
Re
Mi
S-T-T-T-S-T-T
Lidio
Fa
Sol
La
Si
Do
Re
Mi
Fa
T-T-T-S-T-T-S
Mixolidio
Sol
La
Si
Do
Re
Mi
Fa
Sol
T-T-S-T-T-S-T
Eólico o menor natural
La
Si
Do
Re
Mi
Fa
Sol
La
T-S-T-T-S-T-T
Lócrio
Si
Do
Re
Mi
Fa
Sol
La
Si
S-T-T-S-T-T-S

La modalidad que no consta en el cuadro y que incluye Gordon es la armónica menor, que funcionaría sobre un modo eólico con un sostenido en la séptima. En este sentido, podemos percibir

Tonalidad (tonality y keyality).

El Diccionario Harvard de música (Randel, 2006:1025) define tonalidad como “las relaciones de altura que establece una sola nota como centro tonal o tónica, con respecto a la cual las notas restantes tienen funciones subordinadas”. Esta concepción está íntimamente ligada a la armonía funcional. A las diferentes relaciones se las conoce por nombres concretos – tónica, mediante, dominante, subdominante, etc.- y cualquiera de los doce sonidos puede ser tónica lo que implica la capacidad de cambiar de tonalidad o modular. 
 
Sin embargo, en el lenguaje hablado solemos preguntar en qué tonalidad está una pieza – cuando sería más adecuado utilizar el término “tono”, como sinónimo de altura absoluta. Gordon utiliza tonalidad, como hemos visto, con el sentido de modalidad y, para hablar de una altura absoluta se refiere a la keyality.
El término keyality fue acuñado para ayudar a explicar la secuencia de aprendizaje tonal. En la secuencia de aprendizaje tonal es necesario considerar y tratar la tonalidad y la keyality separados unos de otros, así como aparte de la armadura. Aunque la mayor parte de la música comparte una tonalidad y una keyality, es el sentido de la tonalidad, no de la keyality, que proporciona la base para auditionar el contexto en la música. La keyality se enfatiza en la Educación Musical, sobre todo en la música instrumental, con el propósito principal de la enseñanza de la lectura de la notación musical. […] La tonalidad se define por su centro tonal, por ejemplo, “do”, que se considera un tono de reposo. Por otro lado, la keyality tiene un centro de afinación, por ejemplo, C, que se llama tónica. A niveles orales/auditivos de aprendizaje, los estudiantes escuchan un tono de reposo y una tónica como el mismo tono. Sin embargo, a partir del nivel de asociación verbal del lenguaje, a pesar de que el tono de reposo y la tónica continúen siendo escuchadas como el mismo sonido, se denomina de manera diferente, uno con una sílaba –“do”y otro con una letra –C. (Gordon, 1980:154)

En todo este proceso no se presta atención a las armaduras que son sólo una herramienta: “Una armadura es un símbolo. Se ve en la notación. [...]La música necesita se audiotionada antes de que su armadura pueda asignar una keyality y una tonalidad en la audation” (Gordon, 1980:154). Podría decirse que la tonalidad hace referencia al conocimiento armónico tonal mientras que la keyality a las alturas absolutas dentro de una determinada tonalidad (una modalidad con funciones tonales).

Al igual que ocurre con la lengua hablada, el lenguaje musical tonal se aprende e inicia con experiencias sonoras que permiten el manejo empírico de dicho lenguaje y no a través de la notación. El método expuesto por Gordon en la Learning Music Theory comienza a los pocos meses de vida y utiliza una serie de patrones (pattern) rítmicos (chants) y melódicos (songs) que permiten la presentación tonal de diferentes modalidades en un contexto tonal. El alumnado es expuesto a sesiones de música cantada creada a partir de estos patrones en la que, paradógicamente, la melodía nunca concluye en su última repetición provocando, progresivamente, la respuesta espontánea del alumnado infantil: el canto de la tónica (Keyality C) como consecuencia de haber trabajado sobre una tonalidad concreta (do mayor, do lidio o do armónico menor).

Los patrones melódicos o songs propuestos por Gordon usan de dos a cinco sonidos – generalmente, los grados de la triada arpegiados- que atienden a las diferentes funciones tonales. Dichos patrones no tienen ritmo, que toman de los diferentes patrones rítmicos o chants. Para Gordon son los patrones – y no las alturas absolutas (keyality), que serían sílabas- los que forman unidades mínimas de significado musical, pues son análogos a la palabra en el aprendizaje verbal. 

Una educación pragmática durante la Educación Primaria – y muy especialmente en la Escuela Pública-, pretendemos desarrollar las Competencias Clave, por lo que se estudia la música de la propia cultura en su propio contexto tonal – una modalidad con unas funciones tonales que adopta una u otra keyality o altura absoluta- restando atención a la notación y la teoría, ya que “la capacidad de nombrar intervalos o de indicar si un tono es mayor o menor que otro, es ajena a la capacidad de discernir el contexto tonal.” (Gordon, 1980: 155). Evidentemente, no dejaremos de trabajar la notación – no sólo porque así lo exija el currículo-, pero desde ahora será usada como una herramienta de la música y no un objetivo.

Transporte de canciones.

Transportar una pieza o una melodía es cambiar su modalidad manteniendo la relación tonal entre los diferentes intervalos y el mismo ritmo pero partiendo de una altura absoluta diferente (keyality). El único cambio que Gordon vería en un transporte sería pues el cambio de keyality (por ejemplo de C a D) , puesto que la modalidad (tonality) y las relaciones tonales son las mismas (de Do menor armónico a D menor armónico).

El transporte de canciones es tan antiguo como la propia notación. Las teorías musicales de la Edad Media no introdujeron las armaduras o las alteraciones, de forma que cuando había que transportar una melodía demasiado alta para la voz – que era a menudo ya que la mayor parte de la música escrita era cantada-, se utilizaba el solfeo relativo o el do móvil como luego propondría Kodály. De igual manera, cuando tengamos que transportar una melodía cantada en Educación Primaria usaremos el do móvil.

Los conservatorios, conscientes de la importancia del transporte, han enseñado a los músicos cómo realizar de forma fluida transportes escritos que implican el cambio de clave y de alteraciones accidentales y, en ocasiones, de la disposición de las notas en el pentagrama. En la Educación Musical durante Primaria, generalmente – y dado el poco tiempo en clase- es el docente el que suele transportar previamente aquellos acompañamientos para placas o melodías de flauta. No obstante, una técnica sencilla para que el alumnado de últimos cursos transporte melodías simples es el conteo, haciendo hincapié en que se mantengan las relaciones entre tonos y semitonos y entre voces.

Bibliografía citada.

GORDON,E. (1980) Learning Sequences in Music: A Contemporary Music Learning Theory. Chicago: G.I.A. Publications.(Las traducciones son mías).

RANDEL, D. (Ed.). (2006). Diccionario Harvard de música. Madrid: Alianza Editorial, S.A.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Internet en el aula de música.

En una entrada anterior hablaba de recursos online para que el profesor crease sus propios materiales (léela aquí), en esta ocasión trato sobre recursos online pensados para ser programados en el aula de música o para crear métodos de trabajo basados en la red.

Internet y  modelo pedagógico.
 
Generalmente se propone este vídeo como una “premonición” de la educación e internet por el escritor Isaac Asimov (concretamente de los modelos e-learning). 


Me interesa destacar el papel del modelo pedagógico, que es de lo que habla  el escritor de la Saga de la Fundación. ¿Se pueden considerar los recursos didácticos útiles fuera del modelo para el que han sido desarrollados? Una respuesta:
La experiencia de ciertas escuelas en las que se realizar actividades para integrar Internet en los procesos de enseñanza y aprendizaje muestra que el mero uso de esta herramienta tecnológica no conlleva necesariamente innovaciones cognitivas. (Giráldez, 2005:157)

Internet brinda diferentes contribuciones a la hora de programar su uso en el aula de música. Entre otras, ayuda a que el alumnado amplíe contenidos musicales, ofrece nuevas alternativas para la interpretación y la composición, proporciona ficheros MIDI sobre los que crear las piezas en clase o potencia el trabajo en proyectos y la competencia digital.

Su uso, entendido como entorno educativo, debería “centrarse en proyectos y problemas y en el estudiante antes que en el docente, y ser personalizado, colaborativo, comunicativo y productivo”(Giráldez, 2005:138). En este sentido, es necesario que las TIC contribuyan al aprendizaje facilitándolo y no sólo haciendo lo mismo de diferente manera. Para evitar la moda de las TIC y programar de forma integrada conviene responder a algunas preguntas: ¿contribuye la actividad a nuestros objetivos?, ¿subsana un problema anterior?, ¿contribuye a extender nuestras rutinas o las impide?

Internet es sólo un recurso y, como tal, debe ser programado en función a la existencia real de este recurso – si hay ordenador en el aula de música o hay que desplazarse al aula de informática- y si  es rentable en cuanto tiempo y accesibilidad. En este sentido, conviene prevenir el funcionamiento de los sitios web y la instalación de plug-in, y tener en cuenta que no se programa internet como un contenido aislado sino en el marco de una Unidad Didáctico con un tiempo concreto asignado. Sobra decir que el profesor que programa prueba previamente sus recursos.

Hacer música en el aula: recuperando la creatividad para el currículo.

Trabajar online tiene ciertas ventajas pedagógicas: evita la necesidad de software, requiere uso ocasional del inglés ideal como contenido transversal o e centros bilingües, se basa en interface intuitivas, utiliza loops pregrabados o catálogos de alturas y timbres que aseguran el éxito de la actividad, permite la composición  mediante partituras gráficas o se basa en ejercicios sobre ostinatos facilitando la adquisición de conciencia estructural.

Aquí presento una selección de sitios web basada en la que hiciera Andrea Giráldez (2005:141-149) y actualizo algunos lugares que nos ofrece la red para incorporar en nuestras programaciones durante la Educación Primaria. En ocasiones son páginas que incluyen recursos para el maestro generalista, sin obviar la posibilidad de que casi todo recurso puede ser orientado a una u otra asignatura.

Sitio y nombre
Descripción
Abadja Rhythm of Ghana
Percusión Africana. Trabajamos intensidad y timbre (variando volumen y desactivando o activando diferentes instrumentos del conjunto)
BBC Cbeebies. Tweenies. Messy Time. Games
Componer seleccionado diferentes instrumentos con interface infantil.
Iknowthat
En la categoría artes juegos como Music Maker:Become a composer, permiten componer nuestras propias piezas. (También para generalistas).
LHS Juice Bottle Jingle
En esta página el alumnado toca melodías en un “botellófono” leyendo partituras no convencionales (uso de números).
Morton Subtonic's Music Games
Varios juegos sobre interpretación y composición en línea: modificamos parámetros de loops, componemos dibujando, usamos partituras gráficas, etc.
Pattern Builder
Crear patrones de sonido (timbres: campanas, perro y rana). En este punto, Giráldez propone la utilización de estos juegos para un posterior dictado de timbres.
Up to teen. Educational Games and Activities. Music Games www.uptoten.com/kids/boowakwala-navigation-gamesindex.html
Permite inventar y escuchar la propia música (Diferentes juegos especialistas y generalistas con una interface adecuada al primer ciclo – ahora 1º, 2º y 3º).

Escucha e Internet.

Internet es un recuso útil cuando se trata de trabajar la escucha, el entrenamiento auditivo – éste fue un uso pionero de las TIC en las universidades de los 60's y 70's- y el lenguaje musical, pues se trata de una inmensa fonoteca. Sin embargo es necesario crear estrategias que permitan una búsqueda rápida y fiable.

En el campo del entrenamiento auditivo y el lenguaje musical, internet recoge diferentes lecciones y ejercicios para la enseñanza asistida por ordenador, basada en el autoaprendizaje como complemento al trabajo de aula. A mi juicio, la mayor problemática es que se tratan de trabajos orientados al individuo o a parejas, en ocasiones escapa a las posibilidades programáticas de la clase.

Lugar Descripción
Repetir una melodía www.ababasoft.com/flash_games/music01.html Se trata de un intuitivo teclado que nos ayudará a realizar dictados melódicos simples.
Solfeo.org
http://www.solfeo.org/
Reconocimiento de intervalos, acordes y escalas, adecuado para el último ciclo de Primaria, ESO y Bachillerato.
Teoria.com
www.teoria.com
Incluye diferentes juegos, artículos y tutoriales. Muy similar a solfeo.org pero en inglés.

Internet como medio para la investigación.

Si decidimos ir más allá y usar internet como recurso con mayor profundidad, no basta con incluir actividades puntuales basadas en recursos online. Tanto el docente especialista como el generalista disponen de algunas posibilidades que permiten orientar toda la sesión hacia el entorno TIC. En este caso, los recursos no son definitorios del contenido pero es gracias a la forma en que se llega a dicho contenido y se trabaja con él como se adquiere el aprendizaje. Dos son los entornos que más llaman mi atención: las WebQuests/MiniQuests y, especialmente, Las Cazas del Tesoro.

WebQuests y MiniQuests.
Son lugares de investigación y comprensión lectora diseñados a tal efecto con una estructura pedagógica completa: introducción, tarea, proceso, recursos, evaluación o autoevaluación y conclusión. Su objetivo es evitar la investigación azarosa proporcionando lugares específicos y bien formulados. Personalmente, dada la situación de las especialidades (concretamente la musical) creo que no es un recurso factible temporalmente. No obstante es fácil encontrar ejemplos ya elaborados o manuales online para elaborar nuestras propias WebQuests y MiniQuests.

Las Cazas del Tesoro.
Se trata de un recurso pedagógico TIC con más de una década que permite filtrar y secuenciar el contenido. Las cazas del tesoro “consisten en una serie de preguntas y una lista de direcciones de páginas web, facilitadas por el docente, de las cuales pueden extraerse o inferirse las respuestas” (Giráldez, 2005:158). Este tipo de recurso se basa en la  localización de información para resolver problema, lo cual nos permite atender a objetivos y competencias curriculares de carácter digital y tecnológico (que tienen, junto a la religión y los idiomas, especial interés en la LOMCE) . Entre sus principales características destaca el ser fáciles de crear por el profesor, el ser divertidas para el alumnado, su adaptabilidad a cualquier tipo de programación y la inclusión de diferentes organizaciones – trabajo individual, colectivo, colaborativo o por proyectos).
Existen diferentes ejemplos en la red buscando en nuestro idioma, pero podemos extender la búsqueda al inglés (treasure hunt o scavenger hunt). Sin embargo, crearlas es relativamente simple y supone una oportunidad esencial para concretar e incluir cuestiones propias de nuestro entorno (centro, pueblo/ciudad, festividades) o de nuestra programación. A modo de introducción, estos son los pasos para la creación de una caza del tesoro:
  • Elección del tema: puede ser la introducción a determinado aspecto o refuerzo de algo ya trabajado.
  • Búsqueda de recursos: de una a 15 referencias web.
  • Creación de la hoja de trabajo (mapa y pistas): Crear en formato digital para tenerlo a un clic, hay que evitar dar la hoja impresa ya que copiar toda la url es contraproducente. La hoja de trabajo debe estar cuidadosamente estructurada ya que es la herramienta básica  (el mapa del tesoro) del alumnado. Tendrá, al menos, estos puntos: 1) Introducción, donde se presenta el tema y el reparto de roles e instrucciones; 2) Preguntas, que deben responderse en cada enlace y 3) Tesoro o pregunta final, que debe actuar como síntesis.
  • Toma de decisiones sobre organización: agrupamiento, tiempo y evaluación.
Aunque existen trabajos previos (para generalistas y especialistas, véase el catálogo elaborado por CEP Ejido picando aquí) es recomendable realizar nuestros propios recursos. Para facilitarnos la tarea podemos seguir los consejos de la Junta de Andalucía -Averroes (aquí) o de la web aula21.net (aquí).
Los recursos son innumerable y, de un tiempo a esta parte, se han creado sin fin de Unidades Didácticas basadas en el uso de internet y proyectos telemáticos. Yo, sin embargo, debo reconocer mi recelo hacia las TIC. No considero que su uso sea imprescindible aunque reconozco asimismo que, bien gestionadas, permite dar una óptica diferente y actual a la clase de música. Para mí algo es indiscutible: para que sea música debe de sonar y para que sea aprendizaje debe de experimentarse. En este sentido
el aprendizaje debe ser considerado como un proceso activo, constructivo y cooperativo, basado en la creación de dinámicas de trabajo en grupo que permitan desarrollar en los estudiantes una mentalidad abierta y flexible a través de actividades dirigidas a resolver problemas, investigar, analizar, estructurar y compartir información, además de debatir y defender puntos de vista. Adicionalmente, requieren de modelos pedagógicos orientados a promover un proceso de aprendizaje que combine la flexibilidad con una programación muy bien estructurada. (Giráldez, 2005:175)

Pero como no quiero ser más papista que el papa, prometo esforzarme en aprehender que las TIC también sirven para divertirse. Soy un apasionado de los aprendizajes informales y creo que aprender es divertirse... Like a Roman...
 


Bibliografía citada.
Giráldez, Andrea (2005). Internet y educación musical. Barcelona: Graó.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Internet como recurso para el profesorado de música.


Nota previa: Tanto éste como un siguiente texto titulado Internet en el aula de música (aquí) están basados en Giráldez, A. (2005). Internet y educación musical. Barcelona: Graó.

En esencia resumo los dos capítulos más específicos – doy igual título a estas entradas- pero es recomendable consultar el libro completo pues supone una guía para la navegación fluida. Muchos de los aspectos tratados son de común interés para maestros especialistas o generalistas – a lo largo del libro son múltiples las referencias a web generales y a proyectos exportables -, por lo cual se trata de una obra que convendría tener siempre a mano a modo de libro de consulta. 

Buscando lo más vital.

Internet es un recurso para la actividad docente con infinidad de posibilidades: materiales didácticos, programaciones, partituras, audio y vídeo, intercambio de ideas y recursos o posibilidad de experiencias curriculares telemáticas. Las formas en que internet se relaciona con la docencia van desde un videoblog a bases de datos con unidades didácticas. En este artículo intentaré rescatar las opciones más prácticas de las que puede beneficiarse el profesorado.

Giráldez (2005: 120) propone algunos ejemplos prácticos a los que Internet contribuye además de con la inmediatez de búsqueda y la variedad de software (recomiendo el software libre), con utilidades variadas. La autora destaca la existencia de archivos MIDI para usar como bases en el aula – sin necesidad de componerlos-, el amplio repertorio de literatura musical en ocasiones secuenciada por niveles, la utilidad de imágenes que, descargadas y proyectadas, suplantan a las antiguas diapositivas, la variedad de audio que puede conseguirse – pese al “vacío” o “mal relleno” legal que existen con las redes P2P tipo Ares, Emule o Nicotine-, la facilidad de comprar bibliografía y recursos materiales a veces lejanos en pequeños pueblos.

 Es preciso distinguir Internet gratuito de aquellas bases de datos y repositorios de alta calidad generalmente de pago pero con buenas ofertas para centros y administraciones. A nivel de usuario, sólo tendremos que extremar los filtros de nuestras búsquedas. En este sentido, interactuar con internet debe ser una forma de vida, una actitud: si no queremos malgastar tiempo conviene buscar partiendo de aquello que estamos seguros de encontrar hacia lugares más específicos. En algunos casos ampliar nuestra búsqueda al inglés será útil si sabemos minimizar los objetivos. Sobre nuestra salud frente a la red quizá habría que recordar....



Aunque la programación debe de ser individualizada, podemos encontrar ejemplos que nos sirvan como recurso de partida o complemento en las web de las editoriales escolares: Almedra, Anaya, Everest, Pearson, Santillana, etc. En el campo de las Unidades Didácticas, sin embargo, si encontramos mayor diversidad lo que nos permite usar aquello que realmente nos sea útil para nuestros casos concretos. Cito algunas de las referencias de Andrea Giráldez (2005:123-125)1:

TÍTULO Y URL
DESCRIPCIÓN
El blues: historia y música.
Unidad didáctica de Elena Sotillo González para alumnos que cursas la asignatura de música en 1º o 2º de bachillerato.
Lessons Plans Page.com: Music
Unidades didácticas de música para primaria y secundaria. Las búsquedas pueden realizarse por niveles educativos.
Materiales curriculares para la didáctica del flamenco y música tradicional de Andalucía. http://flun.cica.es/flamcd/index.html
Materiales curriculares divididos en tres grandes apartados: “Aproximación a una didáctica del flamenco”, “Didáctica del flamenco” y “Música tradicional de Andalucía”. Se trata de un extenso y completo documento en el que se explican detalladamente las características de estas músicas, ilustrando los conceptos vertidos en el texto con numerosos ficheros de audio (formato MP3) y vídeo (Windows Media Player). Incluye unidades de trabajo con diversas sugerencias metodológicas.
MOS: Recurso educativo de música para la ESO y la enseñanza secundaria.
MOS es un proyecto de aprendizaje musical, mantenido por el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa del MEC, en el que, aprovechando el soporte multimedia y las posibilidades de la WWW, se ofrecen distintos recursos para profesores y estudiantes de la asignatura de música en ESO y bachillerato. El proyecto cuenta con una serie de unidades didácticas estables (para todos los cursos), a la que progresivamente se van agregando otras nuevas, así como experiencias remitidas por el profesorado que utiliza este sitio.
MusicKit
Programaciones de aula y otros recursos para el profesorado de música de primaria.
SM Conectados
En el apartado “Banco de recursos” de este sitio de la editorial SM podemos encontrar diversas propuestas didácticas para aplicar en el aula.
Proyecto “Goya y Beethoven: dos sordos geniales”.
Descripción de un proyecto de trabajo diseñado y desarrollado por un grupo de profesores de un centro de primaria de la Comunidad de Madrid
TeAchnology: The Web Portal for Educators.
Unidades didácticas para primaria y secundaria.
Vamos a ver y contar “Bichos”.
Unidad didáctica para trabajar el cine en el currículo de primaria de forma interdisciplinar. Incluye propuestas relacionadas con la música.
XTEC. Escola Oberta. Música.
Recursos y materiales para la enseñanza de la música en primaria y secundaria


Otros recursos online recopilados por Giráldez (2005:126-128) hacen referencia a materiales didácticos concretos: musicogramas, instrumentaciones o actividades en línea. Aquí dejo una selección:


Aunque la labor de Giráldez no podría ser más completa, hemos de tener en cuenta que han pasado siete años desde la publicación del libro. Es imposible por tanto encontrar indexadas webs más recientes. Aquí dejo una selección de las que yo he usado u ojeado más recientemente sobre TIC en educación general que incluyen también educación musical. Recordad que muchas de estas se pueden “seguir” vía Facebook.


Elaborar materiales para la enseñanza: bases sonoras.

A mi juicio, la posibilidad más interesante que nos ofrece internet y el entorno digital es la de crear nuestro propio material por dos cuestiones: 1) está adaptado a la realidad de nuestra clase y 2) parte de nuestro esfuerzo y conocimiento – controlamos hasta su último detalle. Para ello es necesario estudiar los recursos que internet ofrece y saber asimilarlos para crear algo nuevo. Es además importante la competencia digital propia (uso de aplicaciones y programas generales como powerpoint o word) y la competencia lingüística para realizar buenas traducciones. Como escribía Martenot “No enseñéis lo que sabéis, enseñad lo que sois”.

“La creación de bases sonoras que sirvan como acompañamiento para las interpretaciones vocales y/o instrumentales del alumnado es otra posibilidad que puede enriquecer las actividades que se realizan en el aula de música” (Giráldez, 2005:132). Una de las opciones son las bases sonoras utilizando la tecnología MIDI. Existen diferentes materiales comerciales (tengo pendientes algunas publicaciones de Graó como el Rock&Orff, pero en cuanto lo tenga prometo comentarlo), pero podemos crear, buscar y modificar bases MIDI de forma sencilla con un buscador corriente. Existen diversas explicaciones en internet, por lo cual no me demoraré.

Basada en la tecnología MIDI, Giráldez extiende la posibilidad a crear karaokes para enseñar una canción en otro idioma, aunque personalmente creo que es demostrada la eficacia de la fragmentación de canciones para aprender las letras incluso en otros idiomas (hay que ser conscientes de cuándo es rentable usar TIC). No obstante, existen cantidades de conversores gratuitos en software libre para poder crear karaokes personalizados para nuestro aula.

Para acabar, recordar que muchos de estos recursos requiere tiempo elaborarlos. Los encontramos a nuestra disposición para usarlos pero es deseable citar a los autores (no en el aula pero sí en programaciones, congresos, etc.). En la antigüedad, citar a autores suponía una forma de legitimar nuestras palabras: hoy debiera ser un reconocimiento a aquellos que nos ceden su esfuerzo. 

J. Palacios



1Algunas rutas han sido actualizadas por mi ya que habían cambiado. Si hubiese algún problema, la mayoría de las veces bastará con introducir el título de la web en un buscador.